SEPTIEMBRE 2018


​BOCUSE D’OR 2019 : EXCELENCIA, MODERNIDAD Y RESPETO DE LOS VALORES PRIMEROS

En 1987, Paul Bocuse creó el Bocuse d’Or con el propósito de revelar los talentos culinarios del mañana por todo el mundo. El señor Paul nos ha dejado hará ya un año, mientras que la competición iniciará su 17ª edición (el 29 y el 30 de enero de 2019), aún portador del mismo espíritu de excelencia culinaria y de su auto- superación.

En el transcurso de su historia, el Bocuse d’Or se ha convertido en un formidable observatorio de la diversidad de los patrimonios culinarios y de las transformaciones que se llevan a cabo en la esfera gastronómica a través del planeta. Se trata, este año, de candidatos procedentes de 67 países (en lo sucesivo, repartidos sobre los 5 continentes : África, América, Asia-Pacífico y Europa) que hacen vivir este espíritu de apertura cultural durante los 18 meses de las fases de selección que preceden la final. Las pruebas continentales permiten, a cualquier nación deseosa de unirse a la aventura Bocuse d’Or, venir para hacer valer unas tradiciones culinarias, a veces insospechadas.

Por supuesto, esta nueva edición del Bocuse d’Or estará marcada por la ausencia de Paul Bocuse. Este Chef del siglo, y visionario sin precedentes, había tenido, al principio de los años 80, la ambición generosa de crear un evento único en su género para revelar los talentos del mañana, independientemente de sus culturas gastronómicas. Él quería, «sacar a los chefs de su cocina», como le gusta recordárselo a su hijo Jérôme, que ahora es el Presidente del concurso.

Una filosofía que ha hecho su camino y que ha adquirido una tremenda amplitud, ya que en el espacio de 16 ediciones, la competición ha logrado federar una red de más de 4.000 chefs repartidos en más de 60 países. 

 «Paul Bocuse nos deja  un inmenso legado, el Bocuse d’Or del que fue el fundador. Para esta final  2019, quisiéramos rendirle tributo continuando esta hermosa aventura pero, sobre todo, teniendo en cuenta los mensajes que nos ha transmitido a lo largo de su carrera. De sus Consejos, me quedo con uno: «una cocina es mejor cuando los productos se pueden identificar» argumenta el jefe Régis Marcon, Bocuse d’Or en 1995 y, ahora, Presidente del Comité Internacional de Organización.

ÁFRICA ENTRA EN LA CARRERA

Porque el Bocuse d’Or es un evento perfectamente en sintonía con las mutaciones gastronómicas que ocurren en el planeta, el concurso no ha parado de aumentar su red de influencias a través del mundo y de atraer nuevas naciones dispuestas a incorporarse a la aventura. Para la edición 2019, las selecciones continentales han pasado, por lo tanto, de tres a cuatro ya que África ha hecho una aparición notable con la presencia de seis equipos candidatos : Argelia, Burkina Faso, Gabón, Marruecos, Senegal y Túnez.
Al final de los eventos  continentales celebrados el pasado Junio en Marrakech, los chefs de dos países han sido designados para tratar de imponerse durante la final mundial en Lyon : Aissam Ait Ouakrim de Marruecos, nación ya presente en el pasado mediante una invitación/wildcard y Marwane Younssi de Túnez, nación que inaugura su primera participation al Bocuse d’Or.
Esta nueva presencia permitirá, sin duda alguna, recordar el lugar del continente africano y la influencia de las culturas culinarias ancestrales presentes en África del Norte, en el tablero gastronómico.

UN RETORNO HACIA LOS FUNDAMENTOS

Este año, el comité de organización ha deseado que algunos fundamentos culinarios estén presentes en el corazón del concurso. Y eso, para que el espectáculo propuesto se corresponda con la imagen de lo que la atmósfera de una cocina siempre ha sido : una sutil mezcla de olores y de ruidos de cocción, pero también una sabia dosificación entre un “savoir-faire” impecable y un acercamiento al  instinto. “Para iniciar el tema, hemos partido de este producto : una carne con hueso, ya sea “un cuadrado de ternera bajo la madre 5 costillas primeras”, del esponsor “Carne de ternera francesa” cuya cocción asada es obligatoria para poder juzgar los talentos como asador del candidato e indispensable a este nivel de excelencia. Deseamos animar mucho más las técnicas, la innovación, el diseño, los gustos inéditos, con un tema enteramente libre (verduras, menudillos…) según la elección de cada uno, de acuerdo con su personalidad. El desafío es cautivador: transformar una pieza clásica en un plato de obra maestra, moderno, consagrado a nuestro tiempo.” explica sin rodeos Régis Marcon, el Presidente del Comité Internacional de Organización. “Es importante que un cocinero sepa cómo controlar, por él mismo, una cocción, aprovechar bien el producto, ejecutar un corte perfecto. Es por eso que hemos querido devolver un lugar al instinto y al dominio personal de cada uno“, agrega Jérôme Bocuse.